En la industria del vidrio arquitectónico, un "fallo de proyecto" no siempre se traduce en un cristal roto. Puede manifestarse como fugas crónicas, unidades aislantes empañadas, roturas espontáneas meses después de la entrega o inspecciones de edificios fallidas. Para los gerentes de compras y los contratistas, estos errores conllevan costosos recargos, indemnizaciones por daños y perjuicios, y daños a la reputación.
2026-04-08
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